Cargando...
Cargando...

En resumen
No necesitas una idea disruptiva para ser dueño de un negocio. Los search funds permiten adquirir empresas existentes con capital de terceros y un riesgo de fracaso del 2%. En México, el modelo apenas empieza.
La narrativa dominante del emprendimiento tiene un problema de representación. Cuando piensas en emprender, la imagen que aparece es casi siempre la misma: un fundador visionario en un garage, una idea que nadie ha tenido antes, una ronda semilla, crecimiento exponencial y una salida multimillonaria. Es una historia inspiradora. También es estadísticamente improbable. En México, ocho de cada diez nuevas empresas cierran antes de cumplir dos años.
Pero hay otra forma de emprender de la que casi nadie habla en los ecosistemas de innovación mexicanos. Una que tiene un riesgo de fracaso del 2%. Se llama search fund, y aunque nació en Stanford hace más de cuatro décadas, apenas está empezando a ganar tracción en Latinoamérica.
<h2>Qué es un search fund y por qué debería importarte</h2>Un search fund es un vehículo de inversión diseñado para que un emprendedor, o un par de ellos, adquiera una empresa existente que ya genera ingresos, ya tiene clientes y ya demostró que su modelo funciona. La idea no es inventar algo nuevo. Es tomar algo que ya funciona y hacerlo funcionar mejor.
El proceso tiene dos fases. En la primera, un grupo de inversionistas financia la búsqueda. Le dan al emprendedor capital suficiente para dedicarse a tiempo completo durante uno o dos años a identificar la empresa ideal para comprar. En la segunda fase, esos mismos inversionistas, junto con otros, financian la adquisición.
El emprendedor no necesita poner capital propio significativo. A cambio de liderar la operación y generar crecimiento, se queda con entre el 20% y el 30% de la creación de valor. Los inversionistas iniciales típicamente aportan entre 30,000 y 50,000 dólares cada uno, y el fondo total para la fase de búsqueda suele rondar los 400,000 a 600,000 dólares.
Lo que hace atractivo al modelo es su perfil de riesgo. No estás apostando a que una idea no probada funcione en un mercado desconocido. Estás comprando un negocio con flujo de caja demostrado, en una industria que entiendes, con clientes que ya pagan. El riesgo no desaparece, pero se reduce drásticamente.
<h2>Por qué funciona en México (aunque pocos lo sepan)</h2>México tiene un tejido empresarial que parece diseñado para los search funds. Miles de pequeñas y medianas empresas familiares, rentables pero estancadas, cuyos fundadores se acercan a la jubilación sin un plan de sucesión claro. Negocios industriales, de servicios, de distribución, que facturan entre 20 y 200 millones de pesos al año y que con gestión profesionalizada y una capa de digitalización podrían multiplicar su valor en cinco años.
El problema es que la mayoría de estos empresarios no sabe que existe una opción como el search fund. Piensan que sus alternativas son vender a un competidor grande por un múltiplo bajo, pasar el negocio a un hijo que tal vez no quiere operarlo, o simplemente cerrar. Un searcher con las competencias correctas puede ofrecer una cuarta opción: una transición ordenada que preserve el legado del fundador mientras profesionaliza la operación.
En Brasil y Colombia los search funds ya tienen una presencia creciente. Firmas como IGSF y Searchfund.com.br han completado varias adquisiciones exitosas. En México, el modelo está en una fase más temprana, lo cual es exactamente lo que lo hace interesante para quienes quieran posicionarse primero.
<h2>Quien es el candidato ideal</h2>El perfil típico del searcher en mercados maduros es un profesional de entre 28 y 40 años con MBA, experiencia en banca de inversión, consultoría estratégica o gestión de operaciones, y la ambición de dirigir su propio negocio sin la ruleta rusa de la startup.
Pero en LATAM el perfil se está ampliando. Directores de área que llevan quince años en corporativos y quieren dar el salto. Gerentes generales de filiales que ya saben operar un negocio completo. Profesionales del private equity que quieren pasar del otro lado de la mesa.
Lo que todos estos perfiles comparten es una combinación de tres cosas: capacidad de gestión demostrada, habilidad financiera para evaluar y estructurar la adquisición, y la disposición de comprometerse a operar el negocio durante cinco a siete años. Esto no es un flip rápido. Es un proyecto de vida profesional.
<h2>Los números detrás del modelo</h2>Los retornos históricos de los search funds son notables. Según datos de Stanford y IESE, la mediana de retorno para los inversionistas es de 5.5x su inversión, con una tasa interna de retorno (TIR) del 33%. Para el emprendedor, que invirtió tiempo y esfuerzo pero poco capital, la creación de riqueza puede ser transformacional.
El modelo funciona porque compra empresas a múltiplos de EBITDA relativamente bajos, entre 4x y 7x, y las vende años después a múltiplos superiores tras haberlas profesionalizado, digitalizado y hecho crecer. La creación de valor no viene de ingeniería financiera sofisticada sino de gestión operativa competente, que es precisamente el recurso que a muchas pymes mexicanas les falta.
<h2>Lo que nadie te dice: la parte difícil</h2>Los search funds no son una fórmula mágica. La fase de búsqueda es agotadora. Pueden pasar doce o dieciocho meses revisando decenas de empresas antes de encontrar la correcta. Muchos deals se caen en la negociación final porque el vendedor cambia de opinión o porque los números no cuadran en el due diligence.
Además, operar una pyme adquirida tiene complejidades que un corporativo no tiene. Los procesos suelen ser informales, la dependencia del fundador anterior puede ser alta, los equipos no están acostumbrados a métricas ni a rendición de cuentas. La transformación es posible, pero requiere paciencia, habilidad interpersonal y tolerancia a la ambigüedad.
También está el tema del ecosistema de soporte. En Estados Unidos hay redes consolidadas de inversionistas de search funds, mentores y asesores legales especializados. En México, esa infraestructura está en construcción. Quien entre ahora va a ser pionero, con las ventajas y las dificultades que eso implica.
<h2>Emprender no siempre significa inventar</h2>La cultura emprendedora en México necesita ampliar su definición de lo que significa emprender. No todo tiene que ser una app disruptiva financiada por Y Combinator. Comprar un negocio de distribución de materiales en Querétaro, profesionalizar su gestión, digitalizarlo y duplicar su valor en cinco años es emprender. Y probablemente es más impactante para la economía real que la mayoría de las startups que consumen titulares.
Los search funds no son para todos. Requieren un perfil específico, tolerancia al proceso largo y la capacidad de operar en la trinchera, no desde una oficina de WeWork. Pero para el profesional mexicano que tiene la experiencia, las ganas y la frustración de sentir que su potencial está subutilizado en un corporativo, representan una alternativa que merece ser tomada en serio.
ISDI México
El equipo editorial de ISDI México analiza las tendencias que están redefiniendo los negocios digitales en Latinoamérica, con foco en inteligencia artificial, growth y transformación digital.
Programas diseñados para profesionales que quieren pasar de leer sobre el tema a dominarlo.
Aprende a liderar proyectos de aprendizaje automático y sistemas inteligentes con enfoque estratégico y de negocio.
Es el primer máster integral de transformación, profesionalización, y especialización del negocio digital.
El Taller de Inteligencia Artificial aplicada a negocios es el programa intensivo que te enseña a aplicar la inteligencia artificial en tu negocio, sin necesidad de saber programar.
Diseñamos programas a la medida de tu organización. Desde talleres de IA de 8 horas hasta transformaciones de 6 meses con certificación.