Cargando...
Cargando...

En resumen
Hay una escena que se repite en salas de juntas de Polanco a Santa Fe, de Monterrey a Guadalajara. Las ventas no llegan. El funnel está vacío. El CEO mira al director de marketing y dice: "La campaña no está funcionando."
Hay una escena que se repite en salas de juntas de Polanco a Santa Fe, de Monterrey a Guadalajara. Las ventas no llegan. El funnel está vacío. El CEO mira al director de marketing y dice: "La campaña no está funcionando."
Y marketing se convierte en el chivo expiatorio.
Es una dinámica cómoda. Culpar a la campaña evita preguntas más incómodas: si el producto realmente resuelve algo, si el precio tiene sentido, si el equipo comercial sabe cerrar, si el modelo de negocio es viable. Marketing es visible, medible y fácil de señalar. Por eso absorbe la culpa.
Pero la culpa casi nunca es solo de marketing.
En el ecosistema emprendedor mexicano hay una enfermedad silenciosa: construir productos basados en intuición en lugar de evidencia. El fundador está convencido de que su solución es genial. Invierte meses de desarrollo. Lanza. Y cuando el mercado no responde, asume que el problema es de comunicación.
No lo es. El problema es de producto.
Kavak no se convirtió en el primer unicornio mexicano de autos porque tuviera las mejores campañas publicitarias. Lo hizo porque identificó un dolor real: comprar un auto usado en México es una experiencia llena de desconfianza, papeleos interminables y riesgo de fraude. Resolvió eso primero. El marketing vino después.
Antes de gastar un peso en publicidad, la pregunta debería ser brutal y honesta: si elimino todo mi presupuesto de marketing, ¿alguien buscaría activamente mi producto? Si la respuesta es no, ningún presupuesto publicitario va a salvar el negocio.
Otro problema que se disfraza de fallo de marketing: tener al equipo equivocado. O peor, tener al equipo correcto en las posiciones incorrectas.
En México, la cultura de lealtad personal pesa mucho en las decisiones de contratación. El socio que empezó contigo en el garage. El primo que "sabe de redes." La amiga de la universidad que "necesita trabajo." Esas contrataciones emocionales son bombas de tiempo.
Una empresa con un equipo comercial que no sabe cualificar leads va a desperdiciar cada prospecto que marketing le entregue. Un equipo de customer success que no da seguimiento va a destruir el lifetime value que la campaña ayudó a construir. Marketing puede llenar el embudo. Pero si las siguientes etapas están rotas, el agua se sale.
Rappi lo entendió temprano. Su obsesión no fue solo adquirir usuarios a través de marketing agresivo, sino construir una operación que retuviera a esos usuarios con tiempos de entrega competitivos y resolución rápida de problemas. Sin esa base operativa, cada cupón de descuento habría sido dinero tirado.
Hay líderes que creen que marketing es publicar en redes sociales. Otros que piensan que es "hacer branding." Algunos que lo reducen a "generar leads." Esa confusión conceptual es la raíz de muchos conflictos.
Marketing es una función estratégica que conecta lo que la empresa ofrece con lo que el mercado necesita. Cuando funciona bien, no solo genera demanda, sino que retroalimenta al negocio con información sobre el cliente, la competencia y las oportunidades de mercado.
Pero para que funcione así, necesita algo que muchos directores generales en México no están dispuestos a dar: acceso a la estrategia del negocio, presupuesto realista y tiempo para madurar resultados.
Una campaña de performance puede generar resultados en semanas. Construir una marca que la gente recuerde y prefiera toma meses o años. Cuando el CEO espera resultados de construcción de marca con timelines de campaña táctica, la frustración está garantizada.
Puedes invertir millones en una campaña impecable. Si el cliente llega a tu sitio web y tarda 8 segundos en cargar, se va. Si llama por teléfono y nadie contesta, se va. Si compra y el producto llega dañado, no solo se va: te destruye en redes sociales.
En México, donde la desconfianza hacia las compras en línea todavía es alta comparada con mercados maduros, la experiencia post-clic es aún más crítica. Cada fricción en el proceso de compra confirma el sesgo del consumidor mexicano de que "es mejor ir a la tienda."
Banorte invirtió fuerte en su app móvil no solo como canal de marketing, sino como producto en sí mismo. La experiencia digital se convirtió en la campaña. Cuando la app funciona bien, el cliente la recomienda. Eso es marketing que ningún anuncio puede comprar.
El último refugio del líder que culpa a marketing es la frase: "Yo conozco a mi cliente." Esa certeza subjetiva es el enemigo de las decisiones inteligentes.
Las empresas que funcionan en México operan sobre datos, no sobre corazonadas. Mercado Libre no decide su estrategia comercial basándose en lo que el director cree que quiere el usuario. Lo decide basándose en millones de datos de búsqueda, comportamiento de compra y patrones de navegación.
Antes de culpar a marketing, revisa los datos. ¿Cuántos leads llegan? ¿De qué calidad son? ¿Dónde se pierden en el funnel? ¿Cuánto tarda el equipo comercial en contactarlos? ¿Cuál es la tasa de cierre? Si no puedes responder esas preguntas con números, el problema no es de marketing. Es de gestión.
La próxima vez que las ventas caigan y el instinto sea señalar a la campaña, vale la pena detenerse un momento. Revisar el producto. Revisar el equipo. Revisar el proceso de venta. Revisar la experiencia del cliente. En la mayoría de los casos, marketing no es el incendio. Es el departamento de bomberos al que le exigen apagar un fuego que alguien más empezó.
ISDI México
El equipo editorial de ISDI Mexico analiza las tendencias que estan redefiniendo los negocios digitales en Latinoamerica, con foco en inteligencia artificial, growth y transformacion digital.
Programas diseñados para profesionales que quieren pasar de leer sobre el tema a dominarlo.
Aprende a liderar proyectos de aprendizaje automático y sistemas inteligentes con enfoque estratégico y de negocio.
Especialización en Growth Marketing. 80h presenciales en La Casona. 6 módulos, 5 sprints, Demo Day. Experimentación, datos, funnels, growth loops, IA aplicada.
Es el primer máster integral de transformación, profesionalización, y especialización del negocio digital.
Diseñamos programas a la medida de tu organización. Desde talleres de IA de 8 horas hasta transformaciones de 6 meses con certificación.