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En resumen
Abre LinkedIn ahora mismo y busca posiciones de talento digital en México. Encontrarás cientos. Directores de marketing digital, heads de producto, especialistas en datos, gerentes de e-commerce. El problema es que esas vacantes publicadas representan solo la superficie del mercado laboral.
Abre LinkedIn ahora mismo y busca posiciones de talento digital en México. Encontrarás cientos. Directores de marketing digital, heads de producto, especialistas en datos, gerentes de e-commerce. El problema es que esas vacantes publicadas representan solo la superficie del mercado laboral.
La cifra que circula en la industria es que hasta el 70% de las contrataciones se resuelven sin que la posición se publique jamás. Es una estimación, no un dato exacto, pero cualquier reclutador honesto en México te dirá que la proporción real se acerca más a esa cifra que a lo que sugiere tu feed de LinkedIn.
Esto no es conspiración. Es economía básica. Publicar una vacante, filtrar cientos de currículums, hacer rondas de entrevistas y negociar ofertas es un proceso caro y lento. Si un director general puede llenar una posición crítica con una llamada a alguien que ya conoce y en quien confía, lo va a hacer. Siempre.
El proceso tiene una lógica que vale la pena entender, tanto si contratas como si buscas empleo.
Todo empieza con una necesidad. Una empresa necesita un head de growth. El CEO habla con su red más cercana: otros CEOs, inversionistas, mentores. Pregunta si conocen a alguien bueno. Si la respuesta es sí, esa persona recibe un mensaje directo. No hay publicación, no hay filtro de recursos humanos, no hay proceso formal. A veces la conversación empieza como un café y termina como una oferta.
Si esa primera ronda no produce candidatos, el círculo se amplía. Se consulta a headhunters de confianza, se pide recomendación a los propios empleados, se revisan speakers de eventos recientes del sector. Solo cuando todas esas vías se agotan, la vacante llega a LinkedIn o a una bolsa de trabajo.
En el ecosistema tech de México esto es particularmente pronunciado. Kavak, Clip, Konfío, Bitso y las demás startups de alto perfil llenaron muchas de sus posiciones clave a través de redes personales. No por elitismo, sino porque en un mercado donde el talento digital escasea, esperar a que el candidato ideal aplique a tu vacante es como esperar a que llueva en el desierto.
La palabra networking se ha vaciado de significado. Para muchos profesionales en México, hacer networking significa ir a un evento, repartir tarjetas de presentación y agregar personas en LinkedIn. Eso no es networking. Eso es coleccionar contactos.
El networking que realmente genera oportunidades laborales tiene tres características que lo distinguen.
Primero, es consistente. No se activa solo cuando necesitas algo. Los profesionales que tienen redes poderosas mantienen relaciones activas todo el tiempo: comparten información útil, hacen presentaciones entre contactos, ofrecen ayuda sin esperar nada a cambio. Cuando eventualmente necesitan algo, tienen capital social acumulado.
Segundo, es específico. No se trata de conocer a mucha gente sino de conocer a las personas correctas. Un profesional de marketing digital que quiere crecer en e-commerce necesita relaciones con directores de e-commerce, con recruiters especializados en el sector y con otros profesionales que están un paso adelante en la misma trayectoria. Diez relaciones profundas en tu industria valen más que 500 conexiones superficiales.
Tercero, es visible. Las personas que reciben oportunidades a través de sus redes son personas cuyo trabajo es conocido. Publican sobre lo que hacen. Comparten aprendizajes. Hablan en eventos. Escriben. No por vanidad, sino porque cuando alguien pregunta ¿conoces a alguien bueno en X?, tu nombre aparece en la conversación solo si eres visible.
Hay que ser honestos sobre un problema real con este sistema. El mercado oculto de talento tiende a reproducir los mismos perfiles. Si las contrataciones dependen de redes personales, y esas redes tienden a ser homogéneas, el resultado es previsible: los mismos perfiles, las mismas universidades, los mismos círculos socioeconómicos accediendo a las mejores oportunidades.
Este es un problema real en México. La brecha entre quienes tienen acceso a redes profesionales de alto nivel y quienes no es enorme. Un egresado del Tec de Monterrey con conexiones familiares en el sector tech tiene un punto de partida radicalmente diferente al de un profesional talentoso de una universidad pública sin esas conexiones.
Las empresas que están conscientes de este sesgo están tomando medidas. Algunas implementan programas de referidos con incentivos para diversificar perfiles. Otras trabajan con instituciones educativas no tradicionales. Mercado Libre, por ejemplo, tiene programas de reclutamiento que buscan talento fuera de los circuitos habituales, en hackathons, en comunidades open source, en bootcamps.
Pero la responsabilidad no es solo de las empresas. Los profesionales con redes amplias tienen la capacidad de abrir puertas para personas que de otra forma no tendrían acceso. Hacer una introducción, recomendar a alguien que conociste en un contexto no convencional o compartir una oportunidad con alguien fuera de tu círculo habitual son actos pequeños con impacto desproporcionado.
Si estás leyendo esto y sientes que no tienes red, hay buenas noticias. Nunca ha sido más fácil construir una desde cero, precisamente por las herramientas digitales disponibles.
Empieza por producir. Escribe sobre lo que sabes en LinkedIn, aunque sean reflexiones breves. Comparte análisis de tendencias en tu industria. Comenta con sustancia en publicaciones de personas que admiras. El contenido consistente y con perspectiva propia atrae a personas con intereses similares de forma orgánica.
Después, participa. Los eventos de la industria en CDMX son una mina de oro subutilizada. No vayas a coleccionar tarjetas. Ve con el objetivo de tener tres conversaciones reales con personas cuyo trabajo te interesa. Haz seguimiento al día siguiente con un mensaje que haga referencia a algo específico de la conversación.
Finalmente, aporta antes de pedir. La regla más importante del networking es que funciona mejor cuando das primero. Comparte una oportunidad laboral que no es para ti pero podría serlo para alguien de tu red. Presenta a dos personas que deberían conocerse. Recomienda un recurso útil sin que te lo pidan.
El mercado oculto del talento no va a desaparecer. Es una realidad estructural de cómo funcionan las economías profesionales en todo el mundo, y en México con mayor intensidad. La pregunta no es si ese mercado existe, sino de qué lado de la puerta estás.
ISDI México
El equipo editorial de ISDI México analiza las tendencias que están redefiniendo los negocios digitales en Latinoamérica, con foco en inteligencia artificial, growth y transformación digital.
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